Tonalidad
El fandango andaluz, tal y como hoy lo concebimos, tiene un elemento musical, en el plano armónico, que lo caracteriza, así como a todas sus variantes, populares y flamencas. Este distintivo se basa, por una parte en la alternancia de letras y variaciones instrumentales, y por otra la tonalidad en la que se acompañan estos cantes. La letra se canta en tonalidad mayor y el ostinato sigue el siguiente orden de acordes (en Do mayor): Do - Fa - Do - Sol - Do - Fa, para cadenciar en el Mi, y dar paso así a las variaciones de la guitarra sobre el ostinato de la cadencia andaluza: La (menor) - Sol - Fa - Mi. Algunas variantes de estos ostinatos las escuchamos en las malagueñas, tarantas o granaínas, sin embargo, el "patrón armónico" del fandango siempre subyace ante cualquier sustitución de un acorde por otro.
Compás
La métrica del fandango popular responde a un compás de 3x4. Los diferentes tipos de rasgueo en los de Huelva y en los abandolaos presentan numerosas variantes locales. El acompañamiento libre plantea, no una falta de ritmo como se suele decir, sino un ritmo interno que nace de la interacción entre cantaor y guitarrista, en beneficio de una mayor expresividad del texto cantado.
Estrofa
La estrofa sobre la que se cantan los fandangos es de cuatro o cinco versos octosílabos de los que se repiten uno o dos versos respectivamente para formar los seis versos de los que consta su estructura melódica. Así es habitual en toda la gama de fandangos encontrar supuestas estrofas de seis versos. En realidad son quintillas en las que el segundo verso -que pasaría a ser tercero- sirve también para abrir la estrofa, quedando la rima a, b, a, b, a, b. En realidad la copla del fandango lleva dos únicas rimas -a, b- que pueden combinarse como se quiera.
Claves
La estructura formal se basa en la alternancia de coplas y variaciones instrumentales, que es la principal característica de todos los fandangos. Su particular rueda armónica a su vez es otra de las claves para distinguir los fandangos. Para diferenciarlos entre sí hay que prestar atención al compás (Huelva o Verdial) o la tonalidad (malagueña, granaína, taranta).
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